El Carnaval Dominicano es una de las expresiones culturales más vibrantes y antiguas del país, resultado de una rica mezcla de tradiciones europeas, africanas y taínas. Sus orígenes se remontan a la época colonial, cuando los colonizadores españoles introdujeron las celebraciones carnavalescas previas a la Cuaresma, o sea la Semana Santa.
Destacan sus personajes tradicionales, que varían según la región o el pueblo donde se haga el carnaval. El más emblemático es el Diablo Cojuelo, figura inspirada en leyendas españolas pero transformada en un personaje muy colorido que golpea «suavemente» (lo de suavemente vamos a ponerlo entre comillas) a los espectadores con vejigas infladas. En la ciudad de Santiago de Los Caballeros predominan los Lechones, mientras que en otras zonas aparecen figuras como los Roba la Gallina, o los Califé, que recitan versos humorísticos y críticos sobre la actualidad social y política.
Este Carnaval es una mezcla de música, baile y artesanía popular. Cada comparsa refleja la historia de su comunidad, y sus disfraces muchas veces se trabajan durante todo el año.






