(Publicación extraída del website de Luís Casadevall autor del libro «Aún nos queda el alma»)
Luis Casadevall es un publicista de Barcelona que fundó su propia empresa de publicidad y obtuvo numerosos premios y éxitos a lo largo de los años. Con el paso del tiempo tuvo la idea de viajar con su cámara Leica por varias ciuadades. Fruto de estos viajes y de su amor por cuba salió este hermoso ibro.
Aún nos queda el alma es un relato comprometido, diría que íntimo. Luis Casadevall, hasta donde intuyo, no denuncia con sus fotos, no critica: solo atestigua con los recursos a su alcance y nos muestra lo que ha visto. Y ese testimonio visual, que se expresa con más alaridos de dolor que risas y gritos de alegría, es el que hoy envuelve el alma de esta ciudad, que es mi ciudad y que, desgarradoramente, se va pareciendo cada día menos a lo que debería ser mi ciudad. Aunque confío en que su alma, si es en verdad un alma y se comporta como tal, sea, por lo tanto, inmortal. Amén.
— Leonardo Padura
Sus fotos, todas en blanco y negro, son extraordinarimente expresivas, creativas y exploran rincones de La Habana desde ángulos innovadores.
En este libro se nos descubre una Habana desconocida, sufridora y llena de dignidad. Una ciudad que resulta invisible para quien se conforma con las recurrentes imágenes de las postales para turistas.
He viajado muchas veces a La Habana y las fotos de Luís me recuerdan muchos momentos vividos en esa ciudad que es imposible de describir. No hay adjetivos para Cuba, «Cuba» es Cuba, punto.
Aún nos queda el alma es el fruto de ese viaje iniciático, conmovedor y luminoso. Como escribe el prestigioso escritor Leonardo Padura, prologuista de este libro: «Si el alma de Cuba permanece, es porque es un alma inmortal». Este libro, en última instancia, es el homenaje de Casadevall a esa alma inmortal.